Honestly Nevermind, los otros sonidos de Drake

Lo de hoy es la hibridación musical, mientras las mentes más conservadoras  destacan la pureza de los géneros, otros tantos se avientan al vació disfrutando del viaje.

 

La crítica es despiadada con los artistas, sea para bien o sea para destruir la carrera artística y el trabajo creativo.

¿Raperos haciendo música house? Sí, hoy en día las barreras de los mal utilizados géneros musicales se han roto, por múltiples factores, aunque todavía no entendemos por qué o para qué. Sin embargo se ha vuelto común ver y escuchar a nuestros artistas favoritos colaborando o formando parte de nuevas movidas musicales, con músicos o interpretes que años atrás, sería impensable relacionarlos.

La música se mueve muy rápido y con ellos las tendencias avanzan a pasos agigantados, haciéndose valer de innumerables expresiones artísticas y culturales. Para el caso de Drake, quien es una de las figuras más representativas del rap estadounidense, ha dado un paso el cual pocas y pocos se atreven a dar; dado que a nadie le provoca comodidad salir de su zona de confort.

 

Probablemente el disco Honestly Nevermind no sea un hito en la historia musical, dado que quizás llegó un poco retrasado al cambio de paradigma, pero sí representa un parteaguas para la generación que ha crecido cantando los temas de Drake, y sobre todo representa una bocanada de aire para todas las corrientes musicales que confluyen en esta producción. Porque eso sí es digno de rescatarlo, este disco recoge intenciones musicales de varias corrientes electrónicas emergentes, principalmente de la electrónica que producen artistas del continente africano, o de productores que están tratando de recuperar la esencia de la música house.

Así pues, en el sentido estricto, uno de los mayores aportes que ha hecho Drake con su último material es hacer uso de su escaparate y poner en la pista de baile la necesaria y anhelada oportunidad para otras músicas electrónicas, alejándonos un poco de lo mismo y mostrándonos nuevos colores y olores.

Once tracks conforman Honestly Nevermind y probablemente no sea el álbum conceptual que esperábamos, tampoco el que haga énfasis en la cultura a través de hechos sociales trascendentes, tan sólo es un disco distinto, que ronda probablemente en la banalidad lírica y líquida de su época, pero que siempre te dará la sensación de querer escuchar más.

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